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viernes, 7 de diciembre de 2012

El frío delhita

El frío ya ha llegado a Delhi y,  aunque no comparable a Soria (ni de lejos), creo que no venía preparada para esto...Y claro, con el frío llega también la Navidad y aquí, a falta de turrones, las tiendas más occidentales han empezado a decorarse, todo muy "Indian-style".
Aunque no se ve muy bien, sí, es decoración navideña: son  tres Papás Noeles con  sus respectivos caballo, camello y elefante. Lo encontramos en una tienda de Khan Market, en la zona diplomática de Delhi
Los días van pasando, y cada vez noto que "entiendo" (en sentido figurado, por favor) más a esta gente; si los primeros días que salía a correr por las mañanas me moría de miedo, ahora sólo lo hago de frío...cada vez me resultan más familiares los perros callejeros, los indios que duermen y pululan por las calles, alrededor de las hogueras o los drivers, o los tenderos madrugadores que ponen sus puestos...aunque no todo es pobreza, reconozco que siento admiración por las personas mayores que me encuentro en el parque al que voy. A las 7 de la mañana ellos se dedican a hacer yoga y repiten posturas que para mí son de momento impensables (estoy empezando, hay que darse tiempo...).

Como contraste a las bajadas de temperaturas, siempre queda el calor de los días en Jaipur. Pasamos el fin de semana en esta ciudad del Rajasthan, un estado del noreste de Delhi, quizás de los más grandes de la India y uno de los más bonitos (asumo mi error, porque hacer comparaciones en cuanto a la belleza de los lugares de India es de ingenuos...). Todos los lugares que visitamos, el Palacio de los vientos -Hawa Mahal-, el palacio-hotel Taj Ramgbar, el fuerte de los tigres -Nagarah-, donde vimose atardecer, o el Fuerte de Ambert, son maravillosos, aunque como ocurre en la mayor parte de las ocasiones, falta conservación...si todo esto estuviera cuidado....dejaría de ser la India, está claro.

Palacio de los Vientos, una de las joyas de Jaipur

Vista desde una de las ventanas interiores al patio del Hawa Mahal, o Palacio de los vientos

Vista desde el interior del Ambert Fort, 8 km al norte de Jaipur

Fauna que encontramos: monos, cabras, jabalíes...de todo!!

Un dibujo de Ganesha en una de las habitaciones del Ambert Fort, una pena, pero hay que reconocer que está muy logrado...


PD: no me puedo despedir sin recomendaros un libro que me está enseñando a entender el país y sus gentes, se titula Being Indian, de Pavan K Varma. En mi segundo post puse una cita, pero según lo leo, descubro miles de ellas, todas válidas para definir esta cultura indescriptible. Sin duda, está totalmente recomendado para todo aquel que sienta curiosidad por este subcontinente. 

viernes, 30 de noviembre de 2012

El dia a dia indiano

Ya ha pasado un mes por aquí, y se ha pasado tan rápido, que no me ha dado tiempo apenas a describir el proceso de adaptación....Aunque al principio se hizo duro, y más por los problemas de salud, ahora puedo decir que no ha sido tan malo como esperaba; para nada, de hecho, ha sido muuuy bueno! Y en gran parte se debe a lo bien que nos han acogido los españoles que ya viven aquí y al hecho de que todos (absolutamente TODOS) los días hay planes, es que no falla. Entre inaguraciones de discotecas, turisteo, compras, ONGs, presentaciones, fiestas para expats...nuestra llegada ha sido sorprendente día tras día.
Algunas de las fotos de la noche del pasado miércoles, durante un desfile de diseñadores polacos al que asistimos como parte de las "Spanish Delegation"...jejeje. Una vez más, gracias Diego!! 
La tumba de Humayun, construida antes que el Taj Mahal, con arenisca roja. Con un poco de restauración, podría competir a la perfección con la maravilla de Agra.
Lotus Temple al atardece, en Delhi. Es un templo de adoración de la religión Bahá'í, de la cual no habia oido hablar hasta el día que lo pisé.

La verdad es que la vida en Delhi no es cómoda del todo. Mientras que algunas cosas sorprenden (el hecho de tener la ayuda de una maid en casa, la cultura delivery donde, cuando y para lo que quieras...) hay otras que no son tan agradables, como vivir aterrorizado por los perros callejeros (nada recomendable desde luego) o tener que negociar todos los días y en cada momento el precio de un ricksaw (ojo, que se puede negar a llevarte o a moverse en cuanto le venga en gana), el precio de una camiseta en Sarojini o un libro, y eso acaba hartando. Pero todo forma parte del juego. Y engancha, creedme.

 Acostumbrase a vivir en Delhi es acostumbrarse al CAOS (sí, con mayúsculas y en negrita); aparte de la saturación sensorial de ruidos y olores, que es algo inherente a la ciudad, la organización y planificación brillan por su ausencia. No sirve de nada pensar por adelantado, porque en la mayoría de las ocasiones, siempre pasa algo para llegar tarde y mal. Y la única conclusión que sacamos a esto es que "son indios", y como todos sabéis (y mi compi Pilar ya ha dejado muy claro) "hay un huevo de indios"
Salida del metro de Delhi en la estación Chandni Chowk, aquí si que se echaba de menos el metro de Madrid...
 A pesar de todo, la sensación a día de hoy, es tan buena, que sólo os puedo animar a que me hagáis una visita cuanto antes!!!